Diana de los Ángeles

LA BRÚJULA DEL CORAZÓN

Yo Soy el Cristo que mora dentro de ti, en tu corazón, la divinidad pulsante que ahora enciende la llama de la verdad en tu consciencia, para elevarte  a las alturas en que tu Ser esplende y vibra ilimitadamente, porque tú eres el amor en su expresión más elevada y en la más alta frecuencia  ya manifestada, para gran bendición de la humanidad, a la que debes ayudar a despertar, por medio de tu ejemplo contundente, porque ¡Yo Soy el camino, la verdad y la vida… quien vive en mi jamás perecerá!
¿Cómo podéis pensar que Dios facultó a unas personas para canonizar a algunos seres fallecidos y declararlos santos?
¡Sabed que todos vosotros en vuestra esencia que es naturalmente divina, sois santos, puros, buenos… perfectos!
Y un ser santo no necesita de reconocimiento mundial, porque el mismo se reconoce en la total transparencia y bondad de sus acciones.
Dios no creó ninguna iglesia, el único templo es el sagrado grial de tu corazón, en el que moro como individualización de Dios, y eso es lo que tú realmente eres, Dios individualizado=indivisible, el Uno y la fuente infinita de todo cuanto existe.
¿Entonces para qué habría Dios de facultar a unas personas que canonicen a unos seres fallecidos para nombrarlos santos?
¿Para engrosar la lista de unos santos a quienes puedas tú pedirles milagros, y que al mismo tiempo se acreciente su colosal negocio, por obra y gracia de cada ser inocente que en su gran ignorancia aumente sus donativos para su causa?
Sabe amado mío que todos vosotros sois santos cuando actuáis desde el espíritu que es lo que sois, y que tus hermanos ascendidos por sus propias acciones de bondad y rectitud ─no por ninguna iglesia─ no pueden intervenir en tu vida para andarte haciendo milagros, no están autorizados, porque han hecho votos de no intervención en tu proceso evolutivo.
Estos santos, también llamados maestros ascendidos, fueron también humanos como tú, que trascendieron el estado de humanos, imperfectos y egoicos, para convertirse en deidades majestuosas, que se elevaron por encima de la densidad de este plano, para morar por siempre en el cielo de su nuevo corazón purificado y poderoso, para lo santo, y lo bueno, ¡para lo perfecto, para el Amor!
DEL LIBRO LA BRÚJULA DEL CORAZÓN-Diana de los Ángeles

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